Al despertarme, vi que me encontraba en un lugar extraño. Todo a mí alrededor daba vueltas. Cuando pude pensar con más claridad, vi que estaba envuelta en llamas. Y aún estaba viva. También pude distinguir dos siluetas negras al otro lado del fuego.
Quise gritar para que me ayudaran, pero el ruido de las llamas apagaba mi voz.
Entonces recordé lo que me había pasado. Estaba dentro de la bola de fuego y no sabía cómo salir.
Entonces una de esas formas negras, supuse que era una persona, me dijo:
-No te preocupes. ¡Nosotros te sacaremos de aquí!
-¿Quién sois vosotros?-pregunté, pero no me oyeron.
Uno de ellos dijo algo en un idioma extraño y se abrió una brecha en medio del fuego. Sin dudar, salté al otro lado y aterricé en el suelo.
Entonces levanté la vista y vi a dos hombres de pie, que también me miraban.
Uno de ellos tenía la cara tapada por un pañuelo. Solo se le veían los ojos, de color negro. Tenía la piel muy oscura. El otro llevaba una túnica de color azul y tenía los ojos de un tono marrón muy claro. Su pelo negro estaba recogido en una trenza que le llegaba hasta la cintura. Parecía muy joven, pero en realidad era muy viejo.
Tenían un aspecto que me era extrañamente familiar.
-¿Quién sois vosotros?-volví a preguntar.
-Yo soy Kyanh, el mago-dijo el de la túnica azul- Y este es Ythor. No habla tu idioma -dijo al ver que iba a preguntarle algo.
-¡¿Eres mago?!-no me lo podía creer- pero… ¿dónde estoy? ¿Y que era esa bola de fuego?
Kyanh sonrió:
-Si no me equivoco, tú te llamas Sarah, no es así?
-¿Cómo lo sabes?
-Es una de las cosas buenas de ser mago -respondió él simplemente.-Bueno, respondiendo a tu pregunta, estas en Shûryn.
-¿Cómo?- ese nombre no me sonaba de nada.
- Shûryn és la tierra de los magos -le explicó Kyanh.- Hace muchos siglos nos expulsaron de nuestro mundo, Kuth, y nos refugiamos en este planeta. Por desgracia, ahora no podemos volver y estamos destinados a quedarnos aquí para siempre.
-¿Ythor es mago también?
-No, él no lo es.
-¿Y entonces porqué está aquí?- pregunté con curiosidad
-Sus padres murieron en la batalla y yo me ocupé de él
-¿La batalla? ¿Qué batalla? –cada vez estaba más confusa
Kyanh suspiró.
-Bueno, creo que tendré que explicártelo todo de nuevo. Pero primero vámonos de esta habitación, ¡hace un calor insoportable!
Yo estuve de acuerdo. Kyanh me guió a través de los pasillos, atravesando puertas, mientras me iba explicando la historia de su planeta.
Vull més!!!!
ResponEliminala setmana que ve posaré un altre!
Eliminapaciència :)