De repente, de detrás de la puerta salió una mujer vestida con una túnica igual a la de Kyanh. Tenía el pelo de un tono extrañamente verde, y los ojos azules. La mujer se acercó a Kyanh y le dijo algo que no llegué a oír. Él asintió y se giró hacia mí.
-Sarah, esta es Zura. -dijo –Ella comprobará si eres maga.
-¿Y si no… y si no lo soy? -pregunté
-Mírate. El pelo blanco, los ojos verdes… ¿No sabías que son características muy comunes entre los magos? Sería extraño que no lo fueras.
Tenía razón. Desde muy pequeña había tenido el pelo blanco, pero nunca había pensado que eso era común entre los magos.
-Bueno, ¿preparada para empezar?-me preguntó Zura.
Yo asentí en silencio, aún un poco aturdida. Si hubiese sabido lo que me esperaba, no habría dicho que si tan rápidamente.
Zura se giró hacia Kyanh.
-Bueno, ya sabes lo que tienes que hacer.-le dijo
Kyanh dio media vuelta, llevándose a Ythor consigo, que hasta ese momento se había quedado al lado del mago.
Me quedé a solas en la habitación con Zura. De repente, todas las luces se apagaron y la habitación de quedó a oscuras.
Entonces Zura me hizo señas para que me acercara a la mesa que había visto antes. Cuando estuve a su lado me hizo poner las manos encima y me di cuenta que vibraba, como me había parecido antes. Noté un cosquilleo en las palmas de las manos y vi que me brillaban con un leve resplandor plateado, como el de la mesa. Miré a Zura, pero ella se limitó a sonreírme.
Entonces noté una sensación extraña en los dedos y miré hacia mis manos. ¡Se estaban fundiendo con la mesa! Grité, pero Zura se limitó a mirarme tranquilamente con sus ojos azules.
Entonces noté como caía, y caía, y caía… y choqué contra una superficie dura.
Me levanté a duras penas y miré a mí alrededor. Me encontraba en un espacio muy amplio, en una sala enorme, no llegaba a ver los límites. No había muebles, ni puertas ni ventanas. El suelo era liso y resbaloso. Todo estaba cubierto de una neblina plateada que me hacía perder el sentido de la orientación y el tiempo.
Entonces se oyó un chasquido y un sonoro ¡plaf! resonó por toda la sala. Pude ver una forma oscura que impactaba contra el suelo i se esparcía por el rápidamente. Me acerqué cautelosamente a él, intentando no pisar la masa negra que cubría el suelo rápidamente.
Entonces empezó a regenerarse de nuevo, juntándose en una sola figura.
<<No temas>> resonó la voz de Zura en mi cabeza. <<Busca en tu interior la magia i úsala>>
Intente hacerle caso, pero la forma negra tomaba forma delante de mí rápidamente.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada