-Hace muchos millones de años, los magos y los humanos vivíamos en Sienh, nuestro planeta. Durante mucho tiempo convivimos juntos, hasta que un rey humano dijo que los magos nos aprovechábamos de nuestro poder para controlarlos y gobernar Sienh. Hubo una batalla, y, por desgracia, perdimos. Los humanos ejecutaron a muchos magos, y por eso vinimos aquí.
-Y ese hombre que estaba en mi casa, ¿Quién era?
-Un mago de los nuestros. Tuvimos que hacer que te durmieses para llevarte hasta aquí, ya que no hubieras querido-dijo riendo
-¿Y esa bola de fuego que era?-pregunté.
-Es el corazón de este planeta. Como supongo que ya has visto antes, Shûryn está completamente cubierto de nieve, así que necesitamos algo para no congelarnos. Gracias a esa bola de fuego se mantiene caliente. Los símbolos que hay en las paredes son mágicos e impiden que queme al que entre en la sala- me explicó él, mirándome acusadoramente.
Yo enrojecí visiblemente.
Continuamos caminando un rato en silencio.
-¿Y por qué me llevasteis con vosotros?-pregunté de repente.
Kyanh se paró de golpe y me choqué contra él. Se giró y me miró a los ojos, repentinamente serio.
-Porqué creemos que eres una maga.
-Yo… ¿una maga?
Kyanh continuó caminando.
-Aunque lo tendríamos que comprobar antes -dijo en voz baja.
-¿Que decías?- le pregunté
-Nada, solo pensaba en voz alta.
Parecía muy concentrado en sus pensamientos, así que decidí no molestarlo. Pero todo y así continué meditando en lo que me había dicho Kyanh. No podía ser que fuera una maga. Nunca había dado muestras de tener algún poder especial, ni cuando estaba en algún sitio pasaban cosas raras.
En ese momento llegamos a una puerta, supuestamente nuestra destinación, ya que Kyanh se paró delante mismo de ella.
Entramos en una sala amplia, decorada con dibujos de seres fantásticos, como faunos, dragones, grifos, sirenas, hadas…
En el centro de la sala había una mesa redonda, que emitía un suave resplandor plateado.
Me fijé más y me pareció ver que vibraba, pero no podía asegurarme, ya que estaba bastante lejos de ella como para verlo bien.
De repente oí un grito:
-¡Kyanh!
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada